miércoles, 14 de mayo de 2014

Hablemos de las Drogas

 

 

Evitar hablar de drogas o convertirlas en un tema tabú no las elimina ni reduce las probabilidades de que chicos y chicas tengan que enfrentarse a ellas en algún momento de su vida.

 


Las drogas pueden modificar el pensamiento, la conducta y, a la larga, el modo de ser de las persona que la introduce en su organismo. El cerebro es una de les partes más complejas y delicadas del cuerpo y de él dependen los sentimientos, la forma de pensar, nuestro mundo interior y la capacidad de relacionarnos con otras personas. Las drogas inciden en él de manera directa e interfieren en sus mecanismos de funcionamiento.

Las drogas afectan al desarrollo educativo, la vida familiar y la relación con nuestro entorno


Para los adolescentes, tomar drogas es muy peligroso. Cuando el cerebro se acostumbra a funcionar bajo los efectos de una determinada sustancia, la persona termina desarrollando una dependencia que no le permite vivir libremente su vida.

Las consecuencias del consumo de drogas no son solamente sanitarias.


¿Podemos transmitir en la familia pautas que faciliten el inicio en el consumo de drogas?

Existen consumos de determinadas sustancias que por su carácter legal están muy extendidos en nuestra sociedad, siendo muy comunes, también, encontrarlos en el entorno familiar.

Nos referimos a los consumos de tabaco, alcohol y psicofármacos. Consumos que precisamente porque socialmente tienen una aceptación y un reconocimiento diferente al de otras sustancias, su consumo es también admitido en el ámbito familiar de forma habitual, incluso delante de los hijos.

La familia, por su carácter educativo antes reconocido, tiene una responsabilidad en estos temas, y los padres deben tomar conciencia de que con estos comportamientos posibilitan un modelo de imitación y un aprendizaje en las pautas de inicio en el consumo de drogas.

No estamos diciendo que haya que eliminar completamente el consumo de drogas legales en la familia, ya que estamos sujetos a patrones de uso ya establecidos. Se trata, más bien, de analizar estas situaciones y ejercer algún control sobre ellas (oferta de sustancias a los pequeños, consumos abusivos de drogas legales, frecuencia y cantidad de uso de alcohol en las celebraciones familiares…).

El fenómeno social de las drogodependencias

En los distintos momentos y culturas de la historia las drogas han tenido
su papel; su aceptación es convencional y cultural. El alcohol,
ampliamente aceptado en la sociedad occidental, es condenado y
prohibido en las culturas musulmanas donde, por el contrario, se suele
tolerar el consumo de marihuana.

Inevitablemente cada sociedad desarrolla unas reglas y normas para el
consumo de drogas, de definen los usos y conductas que son
aceptables, las sustancias que son moderadamente permitidas, qué
drogas se pueden auto-administrar, cuáles se toman bajo control médico
y cuáles están completamente prohibidas. De ahí que se hable de las
drogas como un fenómeno social.

Cómo debemos actuar ante un posible consumo


El consumo de drogas entre los adolescentes responde a distintos factores: el afán de descubrimiento, la transgresión de las normas, la necesidad de demostrar la propia personalidad, una estética o el sentimiento de formar parte de un grupo. Los padres debemos procurar que nuestros hijos desarrollen un pensamiento crítico en torno a las drogas y que aprendan a divertirse y relacionarse sin recurrir a ellas.

Primero, saber por qué


Si a pesar de todo, sospechamos que nuestro hijo ha consumido o consume drogas, lo primero que debemos hacer es hablar con él para conocer las razones que lo han llevado a tomarlas, y de qué tipo de consumo se trata, si ha sido solo un hecho puntual y cómo valora los riesgos que conlleva su actuación. Comprobar, al menos, que conoce las precauciones que debería tomar siempre, y aquello que debería evitar a cualquier precio si experimenta. Una mala experiencia puede ser positiva si saben sacar conclusiones de la misma.

Segundo, que no cunda el pánico


Tenemos que hablar del tema relajadamente y sin dejarnos llevar por la urgencia, la rabia o la angustia. Es mejor dejar pasar el primer momento de mayor alteración y crear un clima de verdadero diálogo, sin "víctimas" ni "culpables". Haciendo de detective o persiguiendo a nuestro hijo solo vamos a conseguir que se distancie de nosotros.


Tercero, consultar y contrastar opiniones


Debemos procurar no alarmarnos injustificadamente. La ayuda de un profesional o una persona de referencia puede facilitarnos el valorar de forma más efectiva su consumo y determinar las pautas que deben seguirse ante las distintas situaciones.


Las drogas como fenómeno social

No podemos hablar del problema de las drogas en nuestro país hasta finales de los sesenta o principios de los setenta. Con anterioridad, existía el uso de drogas, pero no es hasta 1967, aproximadamente, cuando encontramos en los diarios españoles las primeras señales de alarma social. Se crea la inquietud social y su respuesta burocrático-represiva.

Las actuaciones frente al problema de las drogas han participado de modelos de intervención tradicionales, aquellos que están más atentos a aspectos sanitarios inmediatos o a las medidas penales, siendo manifiesto el fracaso y la frustración por los resultados de los políticos sobre las drogas de décadas pasadas.

VEGA FUENTE, A. (coord.). (2002).
Drogas: Qué política para qué prevención.
Tercera prensa. San Sebastián.

¿Cómo hablamos de drogas si no tenemos información?

La primera tarea de los padres será estar informados sobre las drogas y sus consumos, sin que esto signifique que deban ser especialistas en la materia.

Pero la información debe cumplir unas exigencias para asegurar que tenga un carácter preventivo: debe ser OBJETIVA, VERAZ y REALISTA. Al hablar sobre sustancias no se deben dramatizar los efectos de las mismas. El “recurso al miedo” no solo no es eficaz, sino que en ocasiones resulta contrapreventivo. Tampoco es conveniente banalizar los consumos o ciertas formas de los mismos.

En ocasiones nuestros hijos tendrán más información que nosotros sobre determinados aspectos referidos a estos temas. Ellos esperan un interlocutor válido, informado, que represente una cierta autoridad en el tema, no solo por ser su padre o madre, también por el nivel de conocimiento que posea sobre la materia. Si se ofrecen mensajes o datos no contrastados, basados únicamente en opiniones, se perderá la capacidad de representar credibilidad ante ellos. Si damos una opinión debemos exponerla como tal, no como un dato contrastado.

Para todo ello no es necesario que los padres se conviertan en expertos, cuentan con la ayuda de profesionales que prestan su apoyo y asesoramiento.


Hay que valorar cuál es la conducta de nuestro hijo, qué cosas le interesan y cómo se relaciona con sus amigos.


Diez preguntas para empezar la conversación con los hijos

Estas son algunas propuestas para entablar una conversación de manera natural con hijos adolescentes. Aun así, hay muchas más formas de hacerlo y lo mejor es buscar la forma apropiada para cada caso.
  1. ¿Cuando sales, te ofrecen drogas? ¿Quién te las ofrece?
  2. Por televisión han dicho que cada vez hay más chicos y chicas que fuman al salir de clase. ¿En tu escuela también? ¿Qué te parece?
  3. Otra vez anuncios de accidentes de coche a causa del alcohol. A mí me preocupa cuando sales de noche... ¿Lo tenéis en cuenta?
  4. Muchas veces las noticias que tratan de los jóvenes se relacionan con las drogas, el botellón...¡Pero la juventud son muchas más cosas! ¿Tú qué dices?
  5. ¿Crees que hay personas a las que no les afectan las drogas?
  6. (A raíz de una noticia o de un programa de televisión) Con tus amigos del instituto, ¿habláis de drogas?, ¿Os han dado alguna charla últimamente?
  7. ¿Tienes amigos que ya fuman? Empiezas a probar porque queda bien y después...
  8. Realmente la ley del tabaco está bien. Al menos las personas que no fuman no tienen que tragarse el humo de los demás. ¿Tú qué opinas?
  9. El otro día salimos por la noche con tu padre y vimos a mucha gente "pasada de vueltas". ¿Cuando vosotros salís también hay ese ambiente?
  10. Cuando todos tus amigos están de acuerdo en hacer algo y a ti no te apetece, ¿qué haces?


¿Qué podemos hacer?

La labor de los padres pasa por la comunicación, la confianza y la disposición para acompañarlos en su camino hacia la autonomía y la responsabilidad.
No siempre los padres podemos evitar que los adolescentes prueben las drogas, ya sea por ganas de experimentar o por la influencia del grupo. Nuestro apoyo puede proporcionarles recursos para resistir mejor la presión del entorno.

Debemos procurar

  • Evitar las actitudes autoritarias
  • Observar los pequeños detalles
  • Dejar caer información, ideas y opiniones
  • Ser exigentes con nuestros hijos
  • Transmitir normas y límites
  • Reconocer su capacidad para tomar decisiones
  • Respetar su intimidad
  • Ser coherentes

No hay que esperar a la adolescencia. Mientras los hijos son preadolescentes es más fácil introducir consejos y explicaciones sobre las drogas. El aprendizaje de los valores debe ser progresivo.

 

¡Nuestro hijo ya es joven en desarrollo!

Para los padres los hijos siempre son pequeños. Casi con sorpresa descubrimos que su mundo ha cambiado: ven las cosas de otra forma, se relacionan de forma diferente con los demás jóvenes de su misma edad y con los adultos.

En busca de experiencias y felicidad

Los chicos y chicas de hoy entienden la adolescencia como una época para gozar de la vida y ser felices. La necesidad de experimentar cosas nuevas y compartirlas con los demás puede ser una forma de tener los primeros contactos con las drogas.

Aprender a influir en los hijos

Los padres no podemos olvidar que la experimentación es el principal medio de aprendizaje de los adolescentes.

Debemos aprender a situar nuestra influencia educativa de forma continuada y amistosa evitando expresar nuestras creencias a nuestros hijos.

No todos los jóvenes son iguales. Podemos verlo en las distintas maneras de hablar, de vestirse, o en sus gustos musicales. Las formas exteriores no indican chicos y chicas buenos o malos, solo son chicos y chicas. Están en esa transición para ser adultos.

No podemos esperar a que nos hagan caso como cuando eran pequeños, pero debemos dar las pautas para ayudar a conformar su carácter. Prohibir por prohibir no sirve de nada.


¿Es diferente la información que se utiliza en función de la edad de nuestros hijos?

Si, debe estar adaptada a la edad, la capacidad de comprensión, la experiencia previa y las expectativas de los hijos. No se puede hablar de la misma forma ante cualquier interlocutor. Es importante tener una información previa del nivel de experiencia que se tiene y adaptar nuestros mensajes a éste. Como norma general, cuando hablemos con los más pequeños lo haremos sobre drogas legales, pudiendo abordar con los mayores el tema de las ilegales. ¿En qué momento hablar sobre drogas? No sólo hay que hablar ante la demanda explícita por parte de los hijos, hay momentos (programa de TV., situación de consumo en la calle…) que pueden propiciar nuestra intervención. Pero es muy importante responder siempre ante estas demandas. Los padres deben convertirse en un referente de primer orden en la obtención de información sobre drogas para contrarrestar otras fuentes de información en ocasiones no adecuadas. Para ello deben mostrar su total disponibilidad para atender cualquier pregunta o cuestión y no rechazarlas incluso en situaciones comprometidas.

Pero tampoco es necesario lanzar mensajes de forma continuada e indiscriminada con el propósito de que tengan mayor efectividad. Los mensajes repetitivos, utilizados de esta forma, terminarán por no captar la atención de los destinatarios, perdiendo así su eficacia.

El momento elegido para hablar con los hijos sobre drogas, así como sobre otros temas, es una variable importante que no se debe descuidar. Hay que buscar momentos idóneos, en los que se establezca un lugar adecuado (sin ruidos ni interrupciones), un clima en el que no haya tensiones y donde se piense que el destinatario va a estar receptivo. Los momentos en los que se dan situaciones de consumo de drogas (por ejemplo cuando el hijo llega a casa bajo los efectos del consumo de alcohol u otra sustancia) no es un momento adecuado ya que su capacidad de análisis y valoración está alterada. Es más oportuno esperar a otro momento para comentar esta situación.

 

Al hablar de drogas nos ayuda y a nuestros hijos

también, para tener una actitud responsable

 

 Dialogar no es solo hablar, sino observar, mostrar interés, crear un espacio de comunicación que permita expresar ideas, dudas y preocupaciones.

Los padres y madres tenemos que procurarnos información adecuada y adaptar nuestras explicaciones a la edad de nuestros hijos. Es importante conocer el tema razonablemente bien, creer lo que decimos y practicarlo. Estar informados y saber cuáles son los efectos y los peligros de las drogas, no estimulará su consumo.

Dialogar es indispensable

Hay que aprender a escuchar, provocar la conversación, establecer una relación de confianza y complicidad. Muchas veces, los padres, para hablar con sus hijos de temas delicados como las drogas, esperamos encontrar un momento ideal y un ambiente propicio.

Seamos claros

Las primeras informaciones que nuestros hijos reciben sobre las drogas acostumbran a ser incompletas y confusas. Hay que proporcionarles información seria, contrastada, que no reproduzca los tópicos, sin exageracio- nes ni falsas moralinas.

Debemos evitar

  • Interrogarles insistentemente sobre si piensan consumir drogas o si las han tomado ya. Es mucho mejor pedirles su opinión (qué piensan del consumo de drogas por parte de algunos jóvenes, qué peligros ven en ello).
  • Discutir y pelearnos, de modo que la defensa de las drogas se convierta en una afirmación de su identidad.
  • Se rebela contra los adultos, lleva la contraria y transgrede las normas en un acto de afirmación. "Dejadme hacer mi vida."
  • Desautorizar o culpabilizar de forma permanente con un juicio que fácilmente puede volvérsenos en contra.



No podemos plantear ningún programa educativo sin partir de las características del grupo al que va dirigido y por ello que hagamos un breve repaso de algunas cualidades de los adolescentes.

La adolescencia es la etapa de la vida que empieza con la pubertad (madurez fisiológica). Es un periodo crítico que implica una revolución profunda de toda la personalidad y la más turbulenta porque tiene por función hacer pasar al sujeto a un estatus totalmente nuevo: el estadio adulto.

En las sociedades primitivas existían los «ritos de transición». A partir de
estas ceremonias de iniciación se establecía públicamente la entrada al
mundo de los adultos. El sujeto asumía los derechos y las obligaciones de la
sociedad adulta y, por tanto, la madurez física-sexual y la psíquica se daban al
mismo tiempo.

Actualmente hay una desincronización entre la madurez fisiológica-sexual y la
psíquica; se ha dado una aceleración del desarrollo físico y sexual y una
identificación de la madurez emocional y social debido, sobre todo, a las
actuales condiciones de vida: se estudia más tiempo, los trabajos son
cada vez más especializados, se empieza a trabajar más tarde... La adolescencia cada vez se alarga más.

Analizaremos brevemente los cambios (psicológicos, sociales, afectivos, etc.)
que suceden en la adolescencia y que pueden incidir en la decisión de
iniciarse en el consumo de drogas como mecanismo de autoafirmación y de necesidad de aceptación por el grupo de iguales.

Imagen corporal. El adolescente está muy centrado en su propio cuerpo. Deberá reelaborar su imagen corporal, valorarla y tomar una decisión determinada al respecto. Este proceso de elaboración dependerá de muchos aspectos: cambios fisiológicos, pulsión sexual, actitudes y juicios de los otros, el ideal del yo, el momento de la madurez psicológica y la educación recibida en el ámbito familiar y en el escolar.

Desarrollo cognitivo. Durante la adolescencia se llega al estadio de las operaciones formales y el pensamiento abstracto. El adolescente construye el pensamiento formal basándose en los periodos anteriores, en su nivel de maduración y en las influencias del entorno. Puede comprender conceptos desv
inculados de los aspectos concretos para generar ideas abstractas y elaborar teorías. Alcanza un pensamiento causal y un pensamiento hipotético-deductivo, es decir, puede manipular ideas sin referirse a una realidad concreta.

Desarrollo emocional. Se dan modificaciones del carácter, pero no hemos de olvidar que el adolescente tiene una gran necesidad de afecto y en los cambios de su emotividad necesita mucha comprensión. Las transformaciones más significativas del carácter son: irritabilidad, hipersensibilidad, inestabilidad y timidez.

Desarrollo social. De la dependencia familiar a la dependencia del grupo y de ésta a la emancipación. El adolescente reencuentra el «yo» dentro del grupo, puede influir como persona, reconocer que hay diferentes modos de pensar, de sentir, y al emanciparse formará sus propios valores y creencias.

Como educadores hemos de tener muy presentes algunos aspectos:

Relacionales. Se hace necesaria una apertura al diálogo en el ámbito de la relación, comprender la fragilidad del adolescente, actitud de escucha, entender que se opone al adulto por su necesidad de autoafirmación. No debemos compararlo con los otros. Se trata de un periodo en el que se desarrolla una autonomía progresiva. Es necesario que el adulto tenga coherencia y claridad con puntos de referencia sólidos.


Académicos. En el ámbito curricular, el hecho de conocer las características del adolescente (disminución del rendimiento escolar, memoria mecánica, sentimientos románticos, actitud crítica, interés por la sexualidad, elaboración de su filosofía de vida, etc.) puede situarnos de un modo más positivo intentando adecuar los aprendizajes al momento evolutivo de los alumnos.Los adolescentes tienen un gran deseo de cultura viva y disfrutan el entusiasmo que provocan ciertas materias o formas de enseñar. Les gustan los docentes que tienen una gran personalidad cultural y éstos pueden tener una gran influencia sobre ellos.

Por último, hemos de ser conscientes de que la sociedad, con sus diversas culturas y maneras de plantear la vida, genera unas necesidades y unos modelos que, muchas veces, son contrarios a los que se intentan promover desde el ámbito educativo. Hemos de ser capaces de conocer y reconocer de manera crítica los aspectos que nos ayudan a crecer como personas y que facilitan una convivencia mejor, sabiendo rechazar los elementos que distorsionan nuestro
planteamiento personal.

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miércoles, 30 de abril de 2014

Lectura para la reflexión


Eduardo Galeano


Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por donde se entra. Lo más probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!


Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando!¡¡ Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.


¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?


Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de.......... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo).

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos....

¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.


¡Tooodo guardábamos!


Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín. 

Las cosas no eran desechables. Eran guardables.


¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué  intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna,  con la inscripción a mano en una sota de espada que decía  'este es un 4 de bastos'. 

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de  palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.


Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡No lo voy a hacer!

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.


Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.


No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.


Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado....




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La Parranda de San Pedro













"La Parranda de San Pedro es una diversión popular de gran colorido que, en homenaje a tal Santo, se practica en las poblaciones mirandinas de Guarenas y Guatire, el 29 de junio de cada año. Consiste en una representación dramática, ... donde el escenario está representado por cualquiera calle de las ya mencionadas poblaciones del Estado Miranda, donde todo allí constituye la decoración propia del teatro en el cual actúan los sampedreños, y el público espectador lo representan los hombres, mujeres y niños que alegremente aplauden y ríen ... los gracejos y contrastes de los personajes que danzan; de las humoradas, ironías, sátiras y sarcasmos que expresan en sus versificaciones los cantores del conjunto musical.

Los protagonistas que constituyen tal grupo están representados por el Abanderado, San Pedro, el Cargador, María Ignacia, los Tucusitos, los Sampedreños Danzantes, La Diabla, el Sampedreñito, y los Músicos-Cantores." (1) 

Abanderado

 Cargador

  Cargador

  Coticeros

 María Ignacia

 Tucusitos

Músicos-Cantores. 
Foto: Aaron Sosa. Proyecto Ciudad Compartida

 
En la mañana del 29 de junio, se dice en la iglesia una misa solemne en homenaje a San Pedro Apóstol, cuya imagen es conducida al mencionado recinto sagrado desde la casa de algún promesero donde estuvo reposando durante el año. En tal ocasión, los Sampedreños asisten a la ceremonia religiosa trajeados de levita y pumpá y, al compás de la música, dan principio a la danza en el altozano del templo. Luego se dirigen a la jefatura con el objeto de solicitar el permiso correspondiente del Jefe Civil. De aquí marchan directamente a la Casa Parroquial y luego salen a visitar los hogares del vecindario y de sus propios parientes..." (2)

"Los Sampedreños hacen el recorrido hasta por lo más apartados rincones de la ciudad cantando coplas laudatorias y danzando, desde la mañana hasta las primeras horas de la noche, y en muchas casas se les obsequia bebidas y dinero en efectivo. Finalmente, se dirigen a una casa donde con antelación se le ha preparado al grupo un suculento plato de comida criolla que se conoce con el nombre de tropezón." (3)

Cada grupo -los sanjuaneros y los sampedreños- entona sus cantos a un mismo tiempo, mientras las imágenes se saludan; concluido esto, lo hacen por separado. Al terminar el acto, cada parranda se dispersa por sitios diferentes para continuar el recorrido, hasta al atardecer." (4)

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(1) Luis Arturo Domínguez. Fiestas Tradicionales en el Estado Miranda. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1990. (Col. Guaicaipuro; 6). p. 139
(2) Ibìdem. pp. 145-146
(3) Ibìdem. p. 160
(4) Adrián Camacho García. "Dos manifestaciones de la cultura afro-venezolana". En: Revista Bigott. Caracas, 1985, No. 7, pp. 10-11

Tomado de: 
Lic. Carlos García Carbó. Director Ejecutivo de Programas y Proyectos de FUNDEF
Fundación de Etnomusicología y Folklore
FUNDEF Webmaster http://fundef.ivic.ve
Edumedia http://www.edumedia.org.ve 

Fuente de imágenes:
http://www.patriagrande.com.ve/temas/cultura/parranda-san-pedro-sera-postulada-ante-unesco-como-patrimonio-humanidad/
http://www.ciudadccs.info/?p=497289
http://anielloac.wordpress.com/2010/06/28/parranda-de-san-pedro/
http://blipoint.com/forum/general_1/fiestas-y-manifestaciones-culturales-festivals-and-cultural-events_259.html
http://aaronsosa.photoshelter.com/image/I0000.KniV4Akf_g
http://www.miranda.gov.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=1597:parranda-de-san-pedro-hara-sentir-la-furia-de-sus-cotizas&catid=10:noticias
http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/80/Parranda_de_San_Pedro.jpg



 En la parroquia San Agustín la escuela que representa a La Parranda de San Pedro: Manuel Fombona Pachano.




























Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a la “Parranda de San Pedro”

 
  La “Parranda de San Pedro” representa una de las manifestaciones culturales populares vinculadas a la identidad de los pueblos de origen africano, celebrada en los pueblos de Guatire y Guarenas, estado Miranda (norte), cada 29 de junio, día de San Pedro.
La fiesta recuerda a María Ignacia, esclava de una hacienda mirandina que padecía los efectos de una enfermedad que le provocaba fiebre y dolor, en cuyo vientre se formaba vida y aunque sus compañeros y amigos, también esclavos, preparaban brebajes y le pedían a los santos por su sanación, María Ignacia no mejoraba.

La historia relata que, en un momento de lucidez, la esclava encendió una vela a la imagen reconocida como San Pedro y con fe pidió por su salvación, con la promesa de que todos los 29 de junio ella le agradecería el milagro con lo mejor que sabía hacer: bailar.
Ya recuperada, María Ignacia cumplió su promesa, buscó entre sus ropas el mejor vestido, tejió sus cabellos largos y tomó en brazos a su pequeña hija, nacida del milagro. Sus hijos mayores le acompañaron, al igual que sus compañeros y familiares, bajo el ritmo de las maracas y el cuatro.

Tiempo después, María Ignacia fallece y es su marido quien se viste de mujer y mantiene viva aquella promesa, que se mantiene a través de los siglos XIX y XX hasta la actualidad.
"Algunos señalan su origen en Guarenas, otros en Guatire, pero no olvidemos que fueron un conjunto de haciendas donde la los esclavos negros estaban presentes”, recordó Irady.

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (Unesco, por su sigla en inglés) declaró este jueves como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a la “Parranda de San Pedro”, una tradición popular y religiosa que durante años es celebrada en los pueblos de Guarenas y Guatire, en el estado Miranda (norte) en Venezuela.

La decisión fue anunciada desde Bakú, capital de Azerbaiyán, donde el Comité Intergubernamental de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de la Unesco examinó más de 31 candidaturas, presentadas por 46 países.

Desde Bakú, el presidente del Centro de Diversidad Cultural de Venezuela, Benito Irady, manifestó sentirse muy emocionado y destacó que “estamos viviendo un momento grandioso para la historia de la patria” venezolana.
De esta manera, la “Parranda de San Pedro” se une a los “Diablos Danzantes de Corpus Cristi”, que también fueron declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, en el año 2012.

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Fuente: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/12/05/parranda-de-san-pedro-declarada-patrimonio-inmaterial-de-la-unesco-2747.html 








La historia

 
Cuenta la historia que durante la Colonia, en el valle de Santa Cruz de Pacairigua, sitio donde se concentraban las principales haciendas de caña del eje poblacional Guarenas- Guatire, a una esclava de nombre María Ignacia se le enferma gravemente su hija, Rosa Ignacia. Agotados los recursos para sanarla a través de la ayudade curanderos de la zona, la madre desesperada invoca los favores de San Pedro Apóstol, a quien ofrece la promesa de cantar y bailar por las calles todos los años en su día si sana a su hija. Cumplido el milagro, María Ignacia también cumple con lo prometido, cantando y bailando todos los 29 de junio como testimonio de agradecimiento por el favor concedido.  

Por gozar María Ignacia del cariño de su comunidad, no faltó solidaridad en el pago de su promesa. De modo que, los hombres vestidos con levitas y pantalones negros, así como sombreros pumpá (atavíos desechados por sus amos), además de alpargatas de cuero y pañuelos amarillos y rojos que identificaban los dos partidos políticos del momento (Liberales y Conservadores), acompañaban a María Ignacia con Rosa Ignacia en brazos, ya sana, a cantar y bailar en las calles, al ritmo del cuatro y las maracas, improvisando estrofas de protesta contra el maltrato recibido por sus patronos y colocándose en los pies un pedazo de cuero más grande que las alpargatas, parazapatear más fuerte y manifestar el repudio a la esclavitud, pisoteando a sus patronos con esos pedazos de cuero llamados cotizas.

Cuando María Ignacia muere, su fiel marido se viste de mujer y la sustituye para continuar con la promesa ofrecida a San Pedro, incorporando luego, durante la Guerra Federal, a dos niños vestidos con los colores amarillo y rojo entrecruzados y una banderita en sus manos, a quienes llamaron Tucusitos (forma como se denomina popularmente a los colibríes en Venezuela), en representación de la ingenuidad durante la niñez y la unión de los dos partidos políticos en la Parranda. A la muerte de la principal protagonista de esta historia, la Parranda queda integrada únicamente por hombres. Es por ello, que hoy la manifestación cuenta con un hombre vestido de mujer, quien lleva una falda muy larga de colores y el abdomen abultado, simulando un embarazo, quien representa a María Ignacia, y éste, a su vez, lleva en brazos una muñeca de trapo, en sustitución de la niña sanada, Rosa Ignacia. La parranda también consta del abanderado, encargado de indicar la ruta a seguir; el cargador del Santo patrón; los mencionados Tucusitos; los parranderos, un ilimitado número de hombres vestidos con levita, pantalón, pumpá, alpargatas y pintados sus rostros de color negro fuerte, en representación de los negros esclavos, así como los coticeros, parranderos que llevan las cotizas en sus pies y que bailan al armonioso ritmo de los cuatros y las maracas. 

Conservar la esencia que identifica esta manifestación tradicional, así como proyectarla con la mayor seriedad a fin de que su origen no se desvirtúe, ha sido asumido como misión por el Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco de Guatire (CEA), junto con la Fundación Parranda de San Pedro de Guarenas y la Fundación Parranda de San Pedro del 23 de enero. Los orígenes del CEA se remontan a 1959 y a un grupo de estudiantes del grupo escolar Elías Calixto Pompa (luego liceo Dr. Ramón Alfonzo Blanco, también desaparecido) fundadores del Orfeón Régulo Rico. Con el tiempo, sus necesidades culturales aumentan y amplían sus derroteros vocales para incluir el de la ejecución de instrumentos musicales y el baile, hasta que surge esta institución representada en el catálogo discográfico VenezuelaDemo. Entre muchos otros aspectos, el CEA investiga y preserva la tradicional Parranda de San Pedro de Guatire, además de haber creado la Parranda de San Pedro Infantil, integrada por niños menores de 14 años, así como la Escuela de la Parranda de San Pedro,  encargada de formar a los sampedreños y nuevas generaciones que participarán cada 29 de junio, en esta tradición. La Parranda de San Pedro de Guatire es Patrimonio Cultural del estado Miranda y del municipio Zamora y forma parte de la Red de Patrimonios Culturales del estado Miranda.

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Fuente: http://www.venezuelademo.com/musicos/artistas/parranda-san-pedro-guatire-del-cea.pdf






Sobre la Parranda de San Pedro

La tradicional festividad que se celebra en honor a San Pedro Apóstol el 29 de junio en Guarenas y Guatire, estado Miranda, se desarrolla al son de una animada melodía. Ésta es entonada por los sampedreños, con participación del colectivo presente, para sacar la imagen del Santo de la iglesia, durante el recorrido por las calles del pueblo y en las casas de promeseros y devotos.

El discurso musical de la manifestación se estructura sobre cuartetas, que el cantor solista fracciona en frases musicales de dos versos y que son inmediatamente repetidos por un coro multitudinario. La tonada, en modo mayor, es respaldada armónicamente por el acompañamiento de cuatros, que junto con las maracas definen una clara métrica de 6x8. El ciclo musical se cierra cuando el cantor advierte: “Y se me ponen de frente / que ya los voy a llamar / en esta vuelta y la otra / voy a cambiar la toná”, copla que remata con un altisonante estribillo.
(In f o r m a ció n  bio g r á fic a s u minis t r a d a p o r e l cea. In f o r m a ció n e s p e cia liz a d a s u minis t r a d a p o r Ca r l o s Ga r c í a Ca r b ó)

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Fuente: http://www.venezuelademo.com/musicos/artistas/parranda-san-pedro-guatire-del-cea.pdf
In f o r m a cI





Escuela Nacional Bolivariana Manuel Fombona Pachano. Residencias Jardín Botánico. La Charneca, ha realizado esta manifestación popular tradicional sobre La Parranda de San Pedro de Guatire, durante los sangueos por el día de la Afrovenezolanidad y como parte de las Jornadas de Reconocimiento de la Herencia Africana en la parroquia San Agustín. Fotografías: Luis Duarte. Archivo: Proyecto Ciudad Compartida



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viernes, 11 de abril de 2014

Sobre la Parranda de San Pedro. Taller para docentes



El pasado viernes 4 de abril de 2014 en las instalaciones del Museo de la Arquitectura, se llevó a cabo el Taller sobre La Parranda de San Pedro para los docentes de las escuelas de la parroquia San Angustín y de otras parroquias de Caracas. Esta festividad fue proclamada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 5 de diciembre de 2013.



Los compañeros de Guatire compartieron con los docentes: la historia, vestuarios, el canto, el bailes y la música de esta tradición parrandera sanpedriana que data de la época colonial, aunque otros consideran que nació a mediados del del siglo XIX, cuando la lucha política entre Conservadores (que se identificaban con el color rojo) y los Liberales (que se identificaban con el color amarillo). Si es cierta esta última tesis, la Parranda debe haber surgido como una manera de ridiculizar a los dos bandos contendientes. Aunque en Guarenas los colores son azul y rojo.

Esta tradición autóctona y religiosa se ha mantenido gracias a la voluntad de los cultores, representados en Guarenas por Norberto Blanco y Antonio Núñez, quienes por más de un siglo cantaron y bailaron en las casas y las calles del pueblo, improvisando sus versos y dándole gracias al Santo Patrón. Antonio Núñez, antes de morir entregó la parranda a su hijo, Pablo Núñez, quien actualmente promete continuar con la tradición. En Guatire, donde existen al menos siete agrupaciones dedicadas al fomento de esta expresión folklórica, siendo las principales el Centro de Educación Artística "Andrés Eloy Blanco" y la Parranda de San Pedro del 23 de Enero, la tradición fue impulsada desde principios del siglo XX por Justo "Pico" Tovar, Celestino Alzur; y luego por Angel Plaza y Manuel Angel Rosas.

La Parranda de San Pedro se realiza cada 29 de junio en Guarenas y Guatire, estado Miranda, donde coloridas comparsas de músicos, bailarines y trovadores conmemoran el milagro sanador que ese santo le hizo a la esclava María Ignacia. La leyenda,cuenta que  hubo una esclava llamada María Ignacia que tenía una hija, Rosa Ignacia (representada por la muñeca de trapo). Ésta enfermó de gravedad y su madre le pidió a San Pedro que la curara. Que si lo hacía ella le prometía bailar y cantar todos los años en su fecha (29 de junio). La niña se curó y María Ignacia, acompañada por sus otros dos hijos, esposo y amigos comenzaron la tradición devocional a San Pedro. Pocos años después, al morir María Ignacia, su marido le prometió continuar pagando la promesa. Para eso se vestiría como ella. Así ha llegado la festividad hasta la actualidad.

Algunas de las estrofas que se cantan los parranderos durante la celebración de esta tradición:

Buenas tardes, doy señores,
Buenas tardes, vengo a dar.
La Parranda de San Pedro,
Que les vengo aquí a cantar.

Baila, Baila, María Ignacia
Como tu sabes bailar
Baila, Baila, María Ignacia
Como tu sabes bailar

Un pasito, para`lante Y
otro paso para`atrás ,
Un pasito, para`lante Y
otro paso para`atrás

Y se me ponen de frente
Porque los voy a llamar,
Y se me ponen de frente
Porque los voy a llamar.

En esta vuelta y la otra,
Voy a cambiar de toná.
En esta vuelta y la otra,
Voy a cambiar de toná

Guachi, guachi
pasó por aquí,
Guachi, guachi,
Pasó por aquí.
Con una pequeña tinaja de anís

Lala Lara larala Lailai larai larai Lara Lara lalala lalara lalara lalara Lara rarala Lalala lalara lalara Lara rarala Gue!

Dos cosas tiene Guatire,
Que no las tiene otro pueblo.
Dos cosas tiene Guatire,
Que no las tiene otro pueblo

La rica conserva e`cidra,
Y la parranda de San Pedro
La rica conserva e`cidra,
Y la parranda de San Pedro

Baila baila tucucito como tu lo sabe´ hacer,
baila baila tucucito como tu lo sabe´ hacer
moviendo bien las banderas pal´ derecho y al revés,
moviendo bien las banderas pal´ derecho y al revés,

Y se me ponen de frente porque los voy a llamar
en esta vuelta y la otra voy a cambiar la toná,
y se me ponen de frente porque los voy a llamar
en esta vuelta y la otra voy a cambiar la toná,

Pegale pedro, pegale juan,
Pegale pedro, pegale juan,
Pasa`pá dentro que tá en el zaguan,
vuélvelo polvo sin compasión.

Lala Lara larala
Lailai larai larai Lara
Lara lalala lalara lalara lalara Lara rarala
Lalala lalara lalara Lara rarala Gue!

El San Pedro de mi tierra
es un santo milagroso
juega chapa con los negros
y descubre a los tramposos"

Baila, baila coticero,
Como tu lo sabes hacer.
Baila, baila coticero,
Como tu lo sabes hacer

Que si se rompe la cotiza,
Yo lo vuelvo a componer.

Que si se rompe la cotiza,
Yo lo vuelvo a componer
Y se me ponen de frente,
Porque lo voy a llamar.

Y se me ponen de frente,
Porque lo voy a llamar
En esta vuelta y la otra,
Voy a cambiar la toná.

En esta vuelta y la otra,
Voy a cambiar la toná
Pégale Pedro, pégale Juan,
Pégale Pedro, pégale Juan,

Lala Lara larala
Lailai larai larai Lara
Lara lalala lalara lalara lalara Lara rarala
Lalala lalara lalara Lara rarala Gue!

La Charla: Parranda de San Pedro

  

La bienvenida a cargo de Paicosa

 
 
  

 

 El Canto: todos acompañen

 





El baile: ensayo con los docentes

 


  

 

 

Elementos en la Parranda de San Pedro

Consiste en unos parranderos, vestidos con levita y pumpá (uno de ellos lleva la imagen del santo, otro lleva una bandera amarilla y roja) y acompañados por Cuatro y Maracas. La percusión se logra con unos pedazos de cuero de animal amarrados a los pies a manera de sandalias (llamadas cotizas). También van acompañados por dos niños impúberes, vestidos con un traje rojo y amarillo (parecido a los arlequines), que se conocen como "tucusitos".

 
Sombrero de María Ignacia

Cotiza

 
Ropaje  de sanpedreño

 Apargatas y pumpá(sombrero de copa)

 
 Muñaca de trapo (Rosa Ignacia) y ropaje de María Ignacia

 San Pedro y ropaje de María Ignacia

Rosendo vestido de María Ignacia
El personaje más llamativo es un hombre vestido de mujer que carga una muñeca de trapo. Este personaje se llama "María Ignacia" y la muñeca "Rosa Ignacia". Los dos tucusitos hacen las veces de sus otros dos hijos. Todos llevan la cara pintada de negro con betún o lo que ellos llaman "negro humo".

 
Cotizas  (cumplian la función del tambor prohibido para la época)

 Imagen del San Pedro, santo homenajeado
 Rosa Ignacia(muñeca de trapo que la representa)

 Docente con la vestimenta de María Ignacia


 Indumentarias de uso en la parranda


Cuenta la historia, el Cantón de Guarenas (cuyos dos principales núcleos 
poblados eran Guarenas y Guatire) donde se encontraba la Hacienda “San Pedro”, 
los esclavos y esclavas daban lo mejor de sí para ver prosperar y crecer la caña 
de azúcar. Estos trabajadores de la tierra impulsaron el culto al santo, que 
trascendería generaciones y se convertiría en toda una tradición impregnada de 
milagros por doquier. 

Fuentes: 
http://es.wikipedia.org/wiki/Parranda_de_San_Pedro
http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/cultura/131205/la-parranda-de-san-pedro-es-patrimonio-inmaterial

Fotografías: Luis Duarte. Archivos Proyecto Ciudad Compartida 


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